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Gestión de riesgos

Actualizado: 15 ene

El riesgo

En finanzas, el riesgo se define como cualquier desviación que existe de la media. Por lo tanto, el riesgo puede ser positivo (oportunidad) o negativo (pérdida).

El riesgo no debe ser confundido con incertidumbre. La incertidumbre es una situación donde no sabemos qué puede ocurrir; en cambio, al hablar de riesgo sabemos, en buena medida, qué es lo mejor y lo peor que nos puede suceder, por lo tanto implica un análisis previo.

Imaginemos haber iniciado un negocio de lavado de vehículos, sin la evaluación del proyecto y sin el análisis del riesgo. Así las cosas, no tenemos siquiera un alcance mínimo sobre cuáles podrían ser los resultados del negocio. Con suerte podría ser un emprendimiento rentable, pero también existe la posibilidad del fracaso o la ocurrencia de situaciones que no hemos previsto. Es una situación de incertidumbre.

Por el contrario, si antes de invertir en un negocio, hacemos la evaluación del proyecto, obtendremos, entre otros, la estimación de la rentabilidad y de las posibles pérdidas. En otras palabras, habremos calculado el riesgo de dicha inversión.


¿Por qué es importante realizar el análisis de riesgos?

El análisis de riesgos es una herramienta que nos ayudará a tomar decisiones más acertadas y a estar mejor preparados para afrontar las contingencias posibles.

Dichas eventualidades usualmente responden a preguntas como por ejemplo:

¿Qué pasaría si la demanda es menor a la esperada?

¿Qué pasaría si la materia prima sube de precio?

¿Qué pasaría si nos copian?

¿Cuánta flexibilidad tengo para reinventarme? Etc.


Manos a la obra

El análisis de riesgos usualmente es muy técnico y se aplican herramientas de estadística. Sin embargo, también es posible realizarlo de manera sencilla, en tres pasos que son básicos en toda gestión de riesgos.



Paso 1: Identificación de riesgos

Reconoceremos aquellas ocurrencias con el potencial de incidir negativamente en el proyecto. Procuremos imaginar distintos escenarios y plantearnos preguntas como las que ofrecimos anteriormente a modo de ejemplo. Ayudará elaborar un mapa de riesgos y las soluciones posibles.

Algunos riesgos comunes:

· Riesgos crediticios: la probabilidad de impago de nuestros clientes.

· Riesgos de mercado: la probabilidad de variación en el tipo de cambio, el calce de nuestro flujo de caja (liquidez), variaciones en el tipo de interés o en el valor de nuestras existencias.

· Riesgo operacional: cualquier cosa que pueda afectar el normal desempeño de las operaciones, por ejemplo, la probabilidad de un incendio, una plaga, etc.

· Riesgo estratégico: todo aquello que puede hacer que la estrategia del negocio no se cumpla.

· Riesgo reputacional: es la probabilidad de que se vea afectado el buen nombre de nuestra empresa, de nuestra marca.

· Riesgo normativo: se da ante el incumplimiento o desconocimiento de alguna normal legal que afecta nuestras operaciones.

Ejemplos de los riesgos antes mencionados:

Accedimos a un préstamo por el cual pagamos cuotas en dólares, sin embargo nuestros ingresos son en soles. Si el tipo de cambio sube, necesitaremos más soles para poder cumplir nuestras obligaciones. Esto es un riesgo de mercado.

Se ha descubierto que ODEBRECH, empresa brasileña, ha estado involucrada en actos de corrupción junto con su socio peruano Graña y Montero. Destapada la noticia, la imagen de la empresa peruana ha sufrido un deterioro notorio, resultando en problemas para obtener financiamiento. Es un riesgo de reputación pero que afecta las finanzas de la empresa.

La empresa Nestlé Perú fue multada, el año 2011, con aproximadamente 400 mil dólares, debido a la campaña Gracias Perú. Dicha campaña consistía en ofrecer todos los helados de la marca D'Onofrio al simbólico precio de apenas un sol, durante dos días. En muchos lugares esto no ocurrió así, debido a que los vendedores se abastecieron con helados a un menor precio, pero no los pusieron a la venta los días de la promoción, con la finalidad de obtener mayor rentabilidad vendiéndolos posteriormente. En muchos puestos de venta, sólo estaban disponibles los helados de hielo cuyo precio de venta ya era de un sol.

Los consumidores se sintieron engañados por la empresa, ocasionándose una crisis de reputación y la multa antes mencionada. ¿Hubiera sido posible evitar los inconvenientes? Sí, con un buen mapeo de riesgos de los ejecutivos de marketing y ventas.


Paso 2: Cuantificación del riesgo

Debemos entender la magnitud de los riesgos identificados y establecer un orden de prioridades para abordarlos.

Para ello recomendamos elaborar una matriz, donde en el eje vertical (eje Y) colocaremos la probabilidad de ocurrencia del riesgo identificado. No se trata de calcular el % exacto, sino de dividir los riesgos en probabilidad de ocurrencia alta, media y baja. En el eje horizontal (eje X) escribimos el impacto que tendría dicho riesgo en caso ocurra. Colocaremos impacto alto, impacto medio e impacto bajo.

Finalmente tendremos nueve cuadrantes, en los cuales iremos colocando los riesgos identificados, según nuestras estimaciones.




Obviamente el riesgo que más nos ocupará será el situado en la probabilidad de alta de ocurrencia y de alto impacto.

Paso 3: Mitigación de riesgos

Una vez identificados y priorizados los riesgos, conviene dar respuesta a la pregunta: “¿Qué pasaría sí…?”. Debemos tener una respuesta para cada uno de los riesgos identificados. Procuremos que las respuestas estén suficientemente elaboradas, cubriendo distintas aristas y con más de una posibilidad de solución.

Con este pequeño análisis estaremos mejor preparados para tomar decisiones y afrontar aquellos factores que tienen el potencial de afectar el desenvolvimiento de nuestro negocio.


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