¿Cómo iniciar un negocio propio?

Actualizado: 12 mar 2021

“Empezar un negocio no es nada fácil”, seguro lo habremos oído muchas veces. “Hay un montón de cosas que hacer, mucho riesgo y la burocracia es terrible”, dicen algunos.

Así, a cualquiera se le quitan las ganas. Pero, sin afirmar que emprender es lo más fácil del mundo, también hay otra manera de ver las cosas. Sí es posible iniciar un negocio disfrutando y sin asumir riesgos muy grandes.


Claro, cuando la determinación de iniciar un negocio responde a la necesidad económica, es comprensible que existan el miedo y la sensación de agobio. Es una respuesta normal de nuestro organismo, pero como verá a continuación, es probable que la realidad no sea tan cuesta arriba como imaginamos.


Para iniciar un negocio por primera vez, y a menos que sea un negocio muy grande y complejo, basta con ser dedicados y hacer un poco de investigación y planificación.

Usualmente las consultas que recibimos sobre cómo iniciar un negocio, tienen dos aristas: de un lado la referente a la idea de negocio, es decir, a qué se dedicará el emprendimiento y, de otro lado, la referente a los pasos a seguir para hacerlo realidad.


La primera pregunta que aparece es el típico “qué negocio pondré”, momento en el cual la mente empieza a ofrecernos un abanico de posibilidades que van apareciendo una tras otra. Pero conviene parar un momento y tratar de combinar tres variables: nuestras habilidades y pasión, el sector que conocemos y la necesidad del mercado. La actividad ideal del negocio a emprender estará, muy probablemente, en el punto de coincidencia de esas variables. Esto es especialmente relevante para las personas que emprenden por primera vez.


La habilidad y la pasión por aquello que hacemos son importantes porque de lo contrario corremos el riesgo de aburrirnos o renunciar ante el primer reto que se nos presente. Recordemos que, en la mayoría de los casos, el camino hacia un negocio exitoso es una maratón y no una carrera de cien metros, así que resulta conveniente trabajar en algo que sepamos y que nos guste hacer.


Esa maratón se hará un poco más fácil si tenemos algo de conocimiento del circuito al que nos enfrentamos. Es decir, si tenemos un conocimiento previo del sector al que incursionaremos, nuestra curva de aprendizaje será más corta y estaremos más rápido en condiciones de ser un competidor importante.

Sin embargo, nada de lo anterior será relevante si nuestro producto o servicio no satisface una necesidad del mercado. De allí que es importante realizar una mínima investigación para llegar a tener claridad sobre cuál es el problema o necesidad que nuestro emprendimiento solucionará. En marketing siempre tienen por delante la premisa de que el cliente no paga por el producto o servicio sino por el beneficio que recibe y por la necesidad que satisface.


Para resumir lo anterior, veamos un ejemplo sencillo: si descubro que actualmente hay un número importante de padres cuyos niños necesitan nivelación en matemáticas, dado que no lograron obtener las competencias requeridas a través de las clases virtuales y, adicionalmente, puedo proyectar que en el futuro las clases a distancia tendrán cada vez mayor demanda, ya habré identificado una necesidad actual y un requerimiento creciente a futuro. De otro lado, si poseo las habilidades para enseñar la materia, me apasiona la enseñanza, domino métodos efectivos para la educación a distancia y conozco algo del sector de educación, habré llegado al punto de coincidencia de las tres variables antes mencionadas. Podríamos decir que ya tenemos una actividad con potencial para nuestro negocio.


¡Ahora, manos a la obra para hacerlo realidad!

Primero, hagamos algo de investigación. Pero tranquilos, no es necesario hacer un súper estudio. Solo es cuestión de ser realistas y ver si el negocio que seleccionamos podrá generar ingresos suficientes. Podemos hacer encuestas, visitar negocios similares para ver qué tanto venden (y cómo lo hacen), revisar estadísticas realizadas por profesionales, buscar en la web, etc.

Cuidado con las expectativas de inicio. No nos ilusionemos con grandes ingresos y rentabilidad de inmediato. Primero, porque conviene empezar de a pocos para reducir el riesgo, testear el negocio y el prototipo del producto o servicio y corregir si fuera necesario. Segundo, porque las empresas, al igual que las personas, tienen fases de desarrollo. El objetivo de la primera fase es sobrevivir.

Continuamos con poco más de investigación. Tratemos de conocer a nuestros clientes y en lo posible agruparlos. Por ejemplo, tal vez nuestros clientes sean mujeres. Pero no todas las mujeres. Tal vez son mujeres jóvenes con hijos, algunos en primaria y otros en secundaria. Algunas con hijos en colegios públicos, otras con hijos en colegios privados, etc. Mientras mejor las podamos agrupar, más dirigida podrá ser nuestra solución y mejor nos comunicaremos con ellas.

Como vemos, al momento no hay nada del otro mundo que uno mismo no pueda hacer con algo de orientación o formación que se encuentra fácilmente en la web. En Te ayudo360 tenemos mentoría gratuita que es de mucha utilidad.

Sigamos, sólo un poquito más de investigación. Veamos ahora qué exige nuestro negocio para poder funcionar de manera correcta. Posiblemente un local o tal vez una plataforma virtual, computadoras o herramientas, recursos humanos, qué permisos solicitar y qué regulaciones rigen nuestra actividad, etc. Una vez hecho esto, debemos compararlo con nuestras capacidades y recursos para no quedarnos sin combustible a medio camino.

Habiendo hecho la investigación y posiblemente algunos ajustes, podemos relajarnos un poco pensando en el nombre para la empresa. No quiere decir que buscar el nombre sea una tarea menos importante, pero sí es cierto que genera mucha ilusión y entusiasmo.

Toca ahora una tarea que agobia a muchos emprendedores: El Plan de Negocio. Muchos dedican meses en preparar un documento con todos los detalles y desgloses, pero lo cierto es que, sobre todo al inicio, la mayor parte no se cumplirá. Es cierto que debemos hacer una planificación económica de la empresa, pero a menos que vayamos a pedir financiamiento a un banco que sí pedirá hasta el último detalle, bastará con tener claro los objetivos, gastos e ingresos.

¡Ya falta poco para el ansiado nacimiento!

Inscribamos a la empresa en Registros Públicos (SUNARP), obtengamos el RUC, la Clave Sol y activemos nuestro negocio (SUNAT). Finalmente, solicitemos los permisos que corresponden.

Anteriormente se trataba de trámites engorrosos, pero hoy es muy fácil formalizar una empresa. En pocas palabras, debemos ingresar a la página web de la SUNARP, elegir una notaría, completar los campos solicitados. Posteriormente haremos el pago a la notaría y procederemos con las firmas necesarias. La minuta irá a SUNARP y luego a SUNAT. Al final del proceso, la notaría nos hará llegar la inscripción en Registros Públicos y el número RUC.


Es bastante sencillo. Para mayor información lea “Formalizar su negocio es muy simple” en nuestro blog: https://www.teayudo360.com/post/escribe-en-tu-blog-desde-tu-sitio-web-o-m%C3%B3vil

¡Un grande ha nacido!


Veamos ahora cuáles son las mejores formas de vender nuestro producto o servicio, tengamos la contabilidad ordenada, las finanzas saludables y cumplamos con la ley.


Y si prefieres dedicarte sólo a lo principal de tu negocio y conseguir ayuda para lo demás, como la contabilidad, las finanzas, legal, diseño etc, puedes contactar a Te ayudo360, que nosotros nos encargamos por ti a precio justo.

Recuerda siempre que la dedicación y perseverancia son las claves para un negocio de éxito.

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